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jueves, 11 de enero de 2018

Guerra africanas y desarrollo social

Grupos rebeldes en el Congo.

En la línea de artículos precedentes, quiero referirme en esta ocasión a uno de los grandes males de África, la guerra, aún presente en  al menos 25 regiones del continente, con  millones de refugiados y desplazados. No doy cifras exactas porque no existen. Cada día hay cambios, nuevas regiones que entran en conflicto, otros que parecían solucionados se reavivan, como el caso actual de Costa de Marfil, y así seguimos en una sucesión ininterrumpida de actos violentos. 
Es evidente que en la génesis de estos hechos destacan la estructura tribal africana y el tribalismo resultante, donde la vida humana tiene poca importancia; pero además el concepto de respeto a la vida humana y su importancia es muy diferente al occidental.
Recuerdo una historia que me contaron: una mujer del Congo se dirigía de una aldea a otra, por una carretera sin asfaltar, con su hijo de poca edad, tal vez tres o cuatro años. La carretera en cuestión solía ser muy transitada pero aquel día apenas había tráfico y ninguna persona a pie. En un momento dado, aparece una leona que echa a correr tras la mujer y su hijo. ¿Qué hizo la madre? Dejó abandonado al hijo a su suerte -previsiblemente devorado por el animal- y echó a correr. 
Preguntada poco después por tal comportamiento, respondió que "era normal, si sigo con el niño la leona nos mata a los dos. Dejándolo en el camino pude salvarme y tener en el futuro más hijos".
La historia me la contó un sacerdote africano. Hablando de este tema con africanos de diferentes países les parecía la actitud más lógica. 
Supongo que una madre de Italia, por ejemplo, reaccionaría de otro modo: protegiendo a su hijo y probablemente muriendo ambos. ¿Es mejor la madre italiana que la mujer congoleña? No. Se trata de comportamientos diferentes sobre la base de una estructura social distinta donde la moral, la ética y los valores que son válidos para unos no resultan importantes y valiosos para otros.
Y con esta diversidad de criterios que van más allá de la mera opinión tenemos que contar.
¿Quiere decir esto que las guerras en el continente africano no acabarán jamás? No puedo saberlo. Sí puedo decir que el camino no es la intervención occidental directa, ni el control de las políticas nacionales, ni poner ni quitar presidentes. Esta vía es la del colonialismo, el cual se sigue ejerciendo bajo otras denominaciones. También influye de manera notable la corrupción de los políticos locales, de los altos funcionarios, de algunos participantes en las misiones de paz desplegadas por las Naciones Unidas, etcétera.
Así pues, y en lo concerniente al desarrollo social de numerosos pueblos y países africanos, hay que tener en cuenta esta grave lacra social. De poco sirven medidas económicas, préstamos internacionales a bajo crédito, apoyo de ongs y otras instituciones si al fin y al cabo todo se dirime en el campo de batalla. Por desgracia, ese campo de batalla presenta millones de kilómetros cuadrados. África se desangra. ¿Es posible el cambio? Sí; pero hasta la fecha no se ha conseguido gran cosa, salvo buenas intenciones y -en algunos casos- buenos negocios.

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